martes, 30 de noviembre de 2010

Cap.1

Hacía frío. Todo era oscuro, no había nada a mi alrededor. Todo era vacío. Sentí una corriente eléctrica que avanzó desde mis talones hasta la punta de cada cabello. Intente respirar pero no lo logré sentía que moría. De repente una pequeña llamita se encendió en mi pantalón. Fue creciendo hasta que el fuego me cubrió por completo. Lloraba y gritaba pero estaba sola y nadie me escuchaba.
Vi con horror como cada una e mis extremidades se volvía polvo. Caí al suelo ya que no tenía piernas para sostenerme. Quería morirme pronto, no soportaba el dolor.
La agonía me consumía tal y como las llamas. Yo no podía morir, no de esa forma.
Grité. Miré mis manos. Había sido solo una pesadilla.
Mi cara y cuerpo estaban sudados. Toqué mis piernas y mis brazos para asegurarme de que mi pesadilla no había sucedido.
Me levanté y me miré al espejo. Mi piel estaba pálida, debajo de mis ojos unas ojeras grises se dejaban ver. Mi cabello negro estaba enmarañado.
Cerré la puerta del baño y me quité la ropa. Abrí la llave y prendí el agua caliente.
Ya adentro de la ducha el agua me calmo. Cerré los ojos y me puse a pensar en mi pesadilla. ¿Tendría algún significado?
Después de peinarme cerré la ducha y tomé una toalla. El espejo estaba empañado, con una mano le pasé por en sima. Ya mi piel estaba de mi color natural y las ojeras ya no estaban.
Salí del baño y me coloque la ropa interior color gris. Encontré un short de jean que me había regalado mi tía de Italia.
Abrí mi armario y el cajón donde yo guardaba mis remeras. Busqué mi remera celeste agua que tanto me gustaba. Pero al no encontrarla recordé que se lo había prestado a Alma.
Salí de mi cuarto. El pasillo estaba oscuro eso significaba que las chicas no se habían levantado aún.
Entré silenciosamente al cuarto de Alma y Kathy. Su cuarto era pequeño pero siempre ordenado. En una de las sillas se encontraba muy estirada mi remera.
Desde abajo se escuchaba a Lauren hablando con alguien. Me coloqué rápido la remera y bajé con cuidado las escaleras y lo pude confirmar. Ella estaba hablando con un joven que parecía solo un poco más grande que yo. Era morocho y con ojos azules. Había otros dos chicos sentados uno era rubio y con ojos oscuros y el joven que estaba senado en el sillón leyendo la revista tenía el pelo tan negro como el carbón y ojos celestes claros.
Bajé completamente las escaleras y todas las miradas se fijaron en mi.
-¿Tu hermana?- preguntó el joven que estaba enfrente de Lauren.
-Es una de mis hijas.-dijo mi “madre”.-Zoe, ellos son Marcus, Raul y Damon.-Dijo señalando al de ojos azules, luego el rubio y por ultimo al de los ojos celestes.
-Dime Giotto-dijo el rubio, quiero decir, Raul.
Se escucharon ruidos en las escaleras y Alma apareció en su piyama que consistía en un mini short y una remera que le quedaba corta.
-¿Porqué huele a mala madre?-su mirada se dirigió hacia Laurel.-Ah, estas tú aquí.
Los tres chicos recorrieron todo el cuerpo de Alma con la mirada. Al darse cuenta Alma miró con mucha atención los vasos que estos llevaban y susurró algo.
La bebida se desprendió de los vasos para colocarse en sus cabezas.
-¡Alma!-la reprochó Lauren.
El rubio tenía pelo corto asíque solo se pasó la mano por su cabello y ya no estaba mojado.
Le dedico una sonrisa burlona a mi hermana y ,provocándola, sus ojos recorrieron lentamente todo su cuerpo.
Alma se centró en su baso de vidrio y este comenzó a temblar.
Yo no iba a evitar que ese vaso explotara en su cara, pero al pareces Charlote si ya que apareció en la sima de la escalera y movió el vaso hacía un costado y este estalló sin herir a nadie.
-¿Estas loca?-le gritó Charlie a Alma.
-¿Él te importa?
-Por supuesto que no, pero hoy me tocaba a mi limpiar la casa y yo no limpio manchas de sangre.
-Hija, trae a tus hermanas.- Le ordenó Lauren a Charlie.
-¿Hay mas?-Preguntó extrañado Marcus.
-No se aburría nunca.-Le dijo Raul a Damon y este rió.
Después de un rato todas bajaron y nuestra “madre” nos presentó. Ya me aburrían tantas vueltas quería saber quienes eran ellos y porque estaban aquí.
-Chicas, él-dijo señalando a Marcus.-es…